Seis referencias bien comparadas dieron 1.219 € de ahorro al año en el ejemplo de esta hoja. No por regatear: por hacer una división que casi nadie hace.

Cada proveedor te vende en un formato distinto, y ahí se acaba la comparación. Hay que dividir: 6,50 el litro contra 5,96 el litro. Esa división es la que no se hace, y es donde está el dinero.
Y luego está el orden. Un producto con dos céntimos de diferencia y mil unidades al año pesa más que uno con dos euros de diferencia y diez. Por eso la hoja ordena por ahorro anual, no por porcentaje.

Casi nunca. La comparativa sirve sobre todo para renegociar con el que ya tienes, y para eso funciona mejor impresa encima de la mesa que en una conversación.
Empieza por los quince que más te cuestan al año. Con eso cubres el grueso del gasto y el ejercicio se hace en una tarde.
Un proveedor más barato que te falla un sábado te cuesta el servicio entero. Por eso la hoja también te hace puntuar el cumplimiento: el precio no es lo único que se negocia.