Para el que abre por la mañana y se encuentra sorpresas

Doce comprobaciones para que el que abre mañana no se encuentre una sorpresa

Un checklist de cierre con criterio medible. No «limpiar la campana», sino «filtros desmontados y sin grasa al pasar el dedo». Lo que no se puede comprobar, no se cumple.



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el checklist de cierre de cocina
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Por encima de doce comprobaciones, el cumplimiento cae por debajo del 70 %.

El cierre de hoy es la apertura de mañana

Llegas a las ocho y la cámara está a nueve grados, hay producto sin tapar y nadie sabe quién cerró. No es mala voluntad: es que «dejar todo recogido» no es una instrucción, es un deseo.

Los checklists fallan por largos y por vagos. Treinta puntos que nadie lee, escritos de forma que dos personas los cumplen de dos maneras distintas.

Lo que te llevas, gratis

  • Doce puntos y ni uno más, ordenados por consecuencia: primero lo sanitario, luego la caja, luego el servicio.
  • Cada punto con su criterio de cumplimiento: cómo se comprueba, para que no dependa de quién lo lea.
  • Cada punto con su espejo en la apertura: qué se encuentra mañana el que abre.
  • Casilla, firma y hora. Sin firma el cierre no está hecho, y se sabe a quién preguntar.
el checklist de cierre de cocina

Antes de que te la descargues

¿Sirve para un bar pequeño?

Sí. De hecho cuanto más pequeño el equipo, más falta hace: cuando cierran tres personas distintas cada semana, el criterio escrito es lo único que iguala el cierre.

¿Y lo que no cabe en doce puntos?

Va al checklist semanal. El tope de doce no es capricho: por encima, el cumplimiento se hunde y acabas con un papel que se firma sin mirar.

De dueño a dueño

Esto no sirve para castigar a nadie. Sirve para que el que abre mañana no se encuentre una sorpresa, y para saber a quién preguntar cuando algo falle.



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