Pon tu venta por franja al lado de tus horas por franja. La hoja te dice, casilla a casilla, en cuál estás pagando gente que no hace falta y en cuál te falta.

El cuadrante se monta por horario —turno de mañana, turno de tarde, cinco personas cada uno— y el resultado es siempre el mismo: cinco mirándose a las once y media y esas mismas cinco desbordadas a las dos y cuarto.
Un turno de ocho horas esconde dentro dos horas muertas y dos de agobio. En franjas de dos horas, las dos se ven. Y entonces ya no hace falta contratar: hace falta mover.

No. Es para repartirlas. El equipo trabaja las mismas horas y termina más contento, porque por primera vez sabe qué se espera de él en cada franja.
De tu TPV, de una semana normal. Ni la mejor ni la peor. Si tu TPV no lo da por franjas, con los tickets de una semana y media hora lo tienes.
Antes de contratar a nadie, haz este ejercicio. Nueve de cada diez veces no faltan personas: falta moverlas de sitio.